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lunes, 1 de junio de 2015

Subterfugio XIV: 5º Cumpleaños

"Mirar el río hecho de agua y tiempo
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua."

Jorge Luis Borges


               
    "Guitarra". Madredeus (1995).


Algunas fechas saltan del calendario como un resorte, se liberan de la monotonía, del anonimato de los días comunes, aquellos que no están impresos con recuerdos ni emociones. Un día marcado en el calendario me invita, me insta a asomarme aquí y observar este espacio que se ha vuelto silencioso y estático: Nivel de oxígeno aceptable, temperatura adecuada, pero ni una ligera brisa que estremezca la piel o traiga un incitante aroma desconocido.

Vueltas y más vueltas. Cinco ciclos completos me traen de nuevo a este lugar, en el que ni me quedo ni me voy del todo.¿Cuántas veces recorremos los mismos caminos, rostros, sueños y derrotas? Supongo que solo una vez, solo una aventurada, gloriosa, inmaculada vez que, repetidamente, terminará por parecerse a sí misma.




miércoles, 24 de septiembre de 2014

Cierres IV.

“Sí, tener noticias tuyas es como abrir una ventana, pero entonces me 

vienen unas ganas casi incontenibles de abrir más ventanas y, lo que es 

más grave (qué locura), de abrir una puerta.”


Mario Benedetti.


El ascensor estaba ocupado. No le quedó otro remedio que sentarse un momento en las escaleras que había junto a los buzones para recuperar el aliento. La carta saltaba inquieta en sus manos. En el anverso aparecía su nombre, con un "Sra." delante que le hizo gracia, en el reverso, el de él. ¡No podía ser!, pero allí estaban su nombre y su letra, sobria, equilibrada, la misma que no leía desde hacía más de treinta años.

Desde que Juan regresó a la ciudad no paró de buscarla por las céntricas calles donde desechaba rostros, uno tras otro, tras una mirada mínima pero eficaz. La buscó en las librerías y cafés remodelados, ubicados en los mismos lugares que frecuentaron entonces. La idea de encontrarla a través de las redes sociales resultó también inútil. La casualidad se lo puso más fácil; la primera tarde de lluvia del recién estrenado otoño le obligó a resguardarse en una cafetería, donde un amigo común, no tuvo problema en contarle más de lo que él estaba dispuesto a preguntar.

La carta le pareció la manera menos invasiva, más respetuosa, de dirigirse a ella: de esta manera podría tomarse su tiempo, decidir si respondía o no, Si no obtenía respuesta siempre le quedaría el consuelo de pensar que la dirección era errónea, que se había extraviado, que algún vecino vengativo la sustrajo del buzón porque, quizás, tenía un perro que ladraba por las noches.

Pese a lo que había pensado los días anteriores, no estaba nerviosa. La imagen que devolvía el espejo le gustaba, se sentía segura, alegre. Sonrío al imaginar la cara de Juan cuando la viera con su cuidado y costoso cabello blanco, la última vez que se vieron lucía una melena caoba que se precipitaba por su espalda hasta la cintura. Nunca había tenido una cita en su casa, tomó esa decisión años atrás, sin embargo, había dado cobijo a multitud de familiares que venían a pasar unos días a la capital, a jóvenes Erasmus -amigos de los amigos de sus sobrinos- e incluso, a alguna inmigrante sin papeles.

El timbre sonó cálido y familiar. Cada paso hacia la puerta empujaba a la habitación de los trastos los fantásticos viajes para "singles", la única copa en el fregadero, las dudas y certezas digeridas en silencio, el previsible e inofensivo frío de las noches de invierno.


lunes, 25 de agosto de 2014

Balcones.

"Si muero,
dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo).

El segador siega el trigo
(Desde mi balcón lo siento).

¡Si muero,
dejad el balcón abierto!"

Federico García Lorca.



Balcón abierto y luz encendida en la casa de Federico García Lorca. Huerta de San Vicente.

Foto: Rafa él.

La luz de las últimas tardes nos prepara para la nueva estación, el color alerta nuestra memoria vital para la llegada de otro tiempo; todos los seres de la tierra lo saben. Aún queda verano, pero un verano que dejó atrás el cenit de las infinitas posibilidades, de las expectativas que quedaron demasiado grandes o demasiado pequeñas. 

Vuelvo al tiempo de ser hormiga -en realidad nunca dejo de serlo-, pero una hormiga que canta por necesidad y placer y se asoma a las vidas de los que viven, desde cualquier balcón con las puertas abiertas.



sábado, 5 de julio de 2014

Motivación IV: Anhelos.

"Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho".

Antoine De Saint Exupery




Siempre que abro una caja de Lego siento cierta desazón. Ver tantas piezas pequeñitas y variadas dispersas de forma aleatoria sobre la mesa me hace pensar en el Principio de Incertidumbre, que no acabo de entender, sin embargo, las instrucciones del juguete son infalibles, dejan poco margen de duda, cada pieza tiene una ubicación precisa, milimétricamente diseñada para que todo encaje, para que realice una función que, aunque parezca insignificante, se vuelve indispensable en el todo que en este caso es un furgón de policía, con calabozo y preso.




A pesar de que Pablo juega con cuidado pero sin tregua con su nueva adquisición, no puede evitar un pequeño percance. El furgón de policía cae al suelo y el todo de nuevo se disgrega. No parece grave y se atreve a montarlo sin ayuda del librito de instrucciones, pero mientras avanza, comprueba que falta una pequeña pieza; una pieza blanca, de apenas un centímetro cuadrado de superficie que no impide su reconstrucción, aunque sabemos que ya no es igual, conscientes de su nueva fragilidad.

Desde hace tiempo -igual desde siempre y no lo recuerdo- echo en falta una pieza en esta construcción cotidiana que llamamos vida y de la que desconozco color, dimensión y función. Creo que la frase de Saint Exupery puede interpretarse como un excelente manual de instrucciones y comienzo por la primera página: ¿Cómo se evoca un anhelo?

domingo, 27 de abril de 2014

Nueve

"Oíd, oíd, qué hermoso río que suena en ti llamando, humano, humano, humano..."

Miguel Abuelo

Pablo y yo a pocos kilómetros del nacimiento del Guadalquivir, seguidos de cerca por la cámara de Rafa él.

Regresamos al tramo del río que tanto te gusta y enseguida comprendes que no es el mismo. Sin el calor y las risas del verano parece más profundo y distante. Te acercas a él sin la determinación de entonces; descubrir bajo su fría transparencia un lecho de piedra produce un poquito de miedo.

Reflejados en sus aguas, el río puede ver cierto desconcierto en tus ojos, tan transparentes como él, evasivos, como diría la abuela. Desde el último estío has aprendido a dividir y a nadar al estilo mariposa, has hecho algún descarte, si esto es posible en un niño... también has descubierto, entre risas, entre llantos, que "la vida es difícil y dura", por eso tiene aún más valor cuando afirmas que eres feliz, porque lo haces desde la consciencia y el aprendizaje. ¿De verdad piensas eso?... A menudo los hijos se nos parecen.

¡Felicidades, Pablo! ¿Te apetece un regalo sin ruedas ni pilas?


 "Canto, río con tus aguas;

De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.

Yo nunca seré de piedra;
Gritaré cuando haga falta.
Reiré cuando haga falta,
Cantaré cuando haga falta."

Rafael Alberti.



lunes, 14 de abril de 2014

Abismos II

"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos."

Julio Cortázar




Museo de Jaén. Foto: Rafa él.


A veces encuentro lo que pienso, así, sin buscarlo si quiera, y por un momento me parece comprender algo, durante unos instantes todo encaja, incluso veo una lucecilla vertiginosa e inquieta que se diluye en una confusión de palabras sedimentadas.




domingo, 30 de marzo de 2014

Subterfugio XIII : Abismos.

     "Resuella, busca, abrasa, gime. Atérrate, mete la mano en el abismo."

                                                        Félix Grande



"Pasillo con equipaje". Cristóbal Toral 


Asomada al balcón todo le parecía más liviano, real, fácil, posible.

Los últimos años los había vivido sin pensar, casi sin sentir, dejándose llevar por el envite de unas olas mansas y programadas. "Eugenia, vives como una reina", estas palabras, pronunciadas por su madre, le produjeron una conmoción de la que no lograba escapar. 

Tuvo una vida fácil, era consciente de que nació de pie. Había conseguido tener lo mismo que sus amigas sin despeinarse, sin romperse una uña, lo que durante mucho tiempo le hizo sentir superior, aunque no privilegiada.

- Eugenia, vives como una reina.

Fueron palabras intencionadas que cayeron en terreno abonado. Desde hacía tiempo anhelaba la vida de cualquiera de sus amigas, tan parecida a la suya. Compartía mañanas de gimnasio con las que tenían horario de tarde, y tardes de paseo y café con las que trabajaban por la mañana. Sus problemas eran semejantes, las mismas fantasías confesables... Sin embargo, ella no trabajaba, y cada noche de insomnio buscaba y buscaba el sumidero por el que arrojaba cada día las ocho horas que les sacaba de ventaja.

Desconocía la intención pero la habían precipitado al abismo, ya no era posible el retorno, por más que colmara su tiempo o apagara la luz; su abismo no consistía en una caída libre al vacío, sino en un aterrador pasillo repleto de puertas abiertas.




sábado, 1 de marzo de 2014

"La vida es difícil y dura"

"No todo son días de sol,
y la lluvia, cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad como la felicidad
naturalmente, como quien no extraña
que haya montañas y llanuras
y que haya rocas y haya hierba..." 

Fernando Pessoa (Alberto Caeiro)

"La vida es difícil y dura".

Pablo

La verdad es que la frase de Pablo es mía, aunque incompleta, siempre añado "y terriblemente injusta",  y es precisamente la injusticia lo que convierte la -por otra parte natural- dificultad y dureza de la vida en dolorosa e insoportable.

A partir de la frase llego también a otra conclusión: Mi hijo me escucha, especialmente cuando menos me interesa. Ya sabemos que cuando parece orbitar en galaxias lejanas y desconocidas mantiene los sistemas receptores de información perfectamente conectados, así que, cuando hable, deberá vigilar atentamente mi audiencia; no quiero que un niño de ocho años me diga con la boca llena de pasta de dientes que la vida le parece difícil y dura y se vaya a la cama con cierta dosis de aflicción envuelta en un pijama rojo de "Spiderman". Las palabras generan pensamientos, y nuestros pensamientos determinan nuestras acciones. De todos modos, me queda la tranquilidad de que los niños aprenden, más que por las palabras que pronunciamos, por los modelos que imperan en su entorno, y creo que él no tendrá duda de que enfrento la vida con verdadera pasión y tenaz, muy tenaz, entusiasmo.

La siguiente secuencia de la película "El pianista" es una muestra de lo que deseo expresar, asombrosamente, sin palabras. La vida... difícil, desoladora, injusta y de repente, se abre paso la Balada para piano nº 1 de Chopin.

 Confío en que algún día lo entenderá.







lunes, 30 de diciembre de 2013

Abrazos y besos.

"Yo abrazo, delicia pura, tu cara desconocida, idéntica a mi alma."

Marguerite Yourcenar


Llegadas estas fechas, nos ronda la temible tentación de hacer balance del año que acaba, por lo general cualitativo -el cuantitativo mejor lo dejamos a economistas, banqueros y gente sin corazón-. Pero, si quisiéramos cuantificar lo cualitativo ¿cómo lo haríamos?. Por ejemplo: ¿Cuántos besos y abrazos he dado este año?, ¿Cuántos he recibido?, ¿de qué tipos y calidades?, ¿el saldo ha resultado positivo o negativo?

Mientras trato de recordar el oportuno abrazo que me devolvió el calor, o aquel beso con sabor a menta, os dedico estos.




Abrazos y besos de amor y lucha, de larga espera, a veces, recompensada. Fraternales, insurrectos, discretos o exultantes, íntimos o desafiantes. Abrazos y besos que hacen posible la unión inmaterial de dos almas, aunque más tarde descubramos, que no eran idénticas .




¡FELICES Y CUALITATIVOS BESOS Y ABRAZOS!




lunes, 14 de octubre de 2013

Reválida.

"Al mirar atrás
¡ah!
la montaña de la que desciendo
ha desaparecido.
En el lugar donde estoy
la brisa otoñal agita
indolente
la piel que mudó la serpiente."

Ko Un



                             
                                                  The English Patient. (1996)


Me pregunto cuántas veces mudados la piel a lo largo de nuestra vida. En ocasiones, con premeditada intención y esfuerzo, la cambiamos por una radicalmente diferente, pero con el paso del tiempo, comprobamos que se parece demasiado a la anterior. En otras, la piel dejada atrás nos parecerá tan extraña como aquellos amigos que un día, dejaron de serlo,  De todas formas, poco importa lo parecida o extraña que sea,  lo importante es que cambiamos y en el proceso una parte de nosotros queda atrás.

Una vez transité la cara oculta de la Luna y desde entonces mi ángulo de visión ha cambiado; no es necesariamente mejor, ni peor, quizás tiene mayor amplitud y menos filtros. Me hace ver más claros y más oscuros, soy más feliz y más infeliz y me insta a revalidar el propósito de no dejar atrás una piel que no se haya estremecido con cada nuevo descubrimiento, con Cicerón o sin él, con antorchas resplandecientes o sin ellas.


domingo, 29 de septiembre de 2013

Retorno a la luz interior II

"Conozco el calor que no se olvida
cuando se tuvo en brazos
un niño dormido
o un hombre despierto."



Parcela de mundo vista desde mi terraza (Fotografía:  Rafa él)


Doy por concluida la temporada de veladas en mi pequeña terraza con vistas al mundo, porque desde mi terraza veo un mundo que sobrecoge con su amplia gama de contrarios: cantos de pájaros y tubos de escape generadores de ruidos infames, jóvenes con mochila y jubilados que transitan su camino diario de direcciones opuestas, ventanas abiertas, ventanas cerradas, nidos de golondrinas y camiones de basura, amaneceres de postal y lunas dignas de poetas enfebrecidos...

Desde mi privilegiado mirador he sido testigo, de este a oeste, de un ciclo solar completo, desde las ramas desnudas reflejadas en los charcos sucios de la ciudad, a la nieve en las cumbres de montañas cercanas; desde los árboles periódicamente cubiertos de vida, hasta el verano de risas y zambullidas en el agua, tan recientes, que todavía resuenan en mis oídos... Ahora, es tiempo de que el reloj regrese a mi muñeca, de horarios superpuestos en el tablón de corcho, marcando mis días, negociando nuevos ritmos. También es el momento de regresar a la luz interior, la que brilla con fuerza cuando todo se vuelve hostil, la luz que ejerce un efecto llamada de viejo calor conocido, generador, ese que te cobija aunque no lo necesites. Para el necesario tengo una manta naranja, algunos brazos y mi capa de escepticismo que, como cada otoño, comienza a engrosarse. De otra manera ¿soportaría el invierno?



sábado, 20 de julio de 2013

Feliz desvelo.

"Siempre acabamos llegando a donde nos esperan".

José Saramago



           "Por tu amor me duele el aire". Javier Ruibal  (Poema de Federico García Lorca).


En uno de mis desvelos del pasado invierno sintonicé esta canción de Javier Ruibal en un programa de radio. Me pareció una delicia que solo pude saborear a medias ya que la lucecita del despertador anunciaba que quedaban menos de dos horas para ponernos en acción. Deseé tanto poder escucharla al despertar en medio de una noche de verano, sin apremio ni límites, que el deseo se hizo realidad. Creo que no hace falta precisar que el verano tardó en llegar cinco meses, cumpliendo con su ciclo astronómico invariable, indiferente a mis deseos, ni tampoco, que algunas de las causas que originaron mis desvelos siguen ahí aunque en "modo letargo". Como diría mi profesor de matemáticas del instituto: "Esta información es prescindible y despreciable".

Curiosamente, desde que inicié mis vacaciones no he sufrido ningún desvelo así que esta noche postergo el sueño voluntariamente y me regalo esta canción, por el nada prescindible ni despreciable motivo de que celebro mi cumpleaños.

¡Feliz desvelo!



domingo, 23 de junio de 2013

Motivación III


"Cuando bebas agua, recuerda la fuente."
Proverbio chino.




"Gracias, seño, por todo lo que nos has enseñado y por lo que has penado con nosotros, pero sobre todo, por el teatro."

¡Ay, los finales de curso! Ando escasa de tiempo, tengo abandonado este rincón, esta confluencia espacio-tiempo que tanto me gusta, pero no he querido desaprovechar la ocasión para aplicar técnicas de motivación, en este caso, a mí misma. Ha sido un año de pocas expectativas, la mayoría terminadas en un NO, aunque algunas quedan con signos de interrogación, centraré mi energía en ellas.

El viernes despedimos por todo lo alto a los alumnos y alumnas de 6º de Primaria: Escenario, flores, besos y abrazos, flashes e incertidumbres. "Gracias, seño"... Me regalaron estas flores que adornarán durante breves días el salón de mi casa. Al ampliar la fotografía descubrí mi imagen reflejada en el espejo. Parezco feliz. ¡Gracias chicos!



sábado, 1 de junio de 2013

III Aniversario: Entre pulgones y azucenas.

"No existe el orden en el mundo que nos rodea, debemos adaptarnos al caos".

Kurt Vonnegut



Azucenas del patio de mi casa.


Debo aceptar el caos.

El hecho es que tenía una Schefflera arboricola preciosísima en mi terraza. La pobre ha pasado un duro invierno ya que hace casi un año cambiamos de casa y ella de balcón y en este último las condiciones ambientales son bastante más adversas, aún así, la planta no ha puesto en duda ni por un momento esta primavera que nosotros no acabamos de entender y se llenó de brotes verdes. No voy a cuestionar su resistencia, nos unen varios años de convivencia y ha superado pruebas muy duras, especialmente en los meses de verano en los que ha soportado encharcamientos (antes de irme de vacaciones) y posteriores periodos de sequía (hasta mi regreso), pero fuera de este maltrato puntual sabe que soy muy regular en su cuidado, por eso no entiendo cómo los pulgones acabaron en menos de dos días con su nueva promesa de esplendor.

Las plantas del patio de mis padres las riego cuando buenamente puedo, es decir, cuando no puede hacerlo mi hermana. Entre las dos mantenemos las plantas a duras penas porque las hemos dotado de simbolismo y valor sentimental. Las últimas semanas me salté el riego habitual, había previsión de lluvia y decidí dejarlas un poco a su suerte, sin trasplantes, sin abonos, sin la limpieza más indispensable, así que me quedé perpleja al entrar al patio  y encontrar unas preciosas azucenas; ni siquiera sabía que las grandes hojas que regué descuidadamente días atrás escondían esta ofrenda, me pareció heroico que crecieran así, sin nadie que admirara su magnífica belleza, mientras mi schefflera mimada casi a diario se convertía en un amasijo mustio, negro y grasiento.

Hace poco leí una de esas frases que yo denomino de "autoayuda" -como esos libros que no leo- y que reafirman mi escepticismo. La frase venía a decir que la vida es como un boumerang que al final termina por devolverte lo bueno o malo de tus acciones. En la vida  recogemos lo que sembramos, nos han dicho... Cuando leo este tipo de reflexiones pasan por mi mente multitud de historias que han sido cerradas con  la llave de la injusticia y la impunidad.

Hoy cumplo tres años de blog entre pulgones y azucenas. Si analizo con cierta perspectiva estos años tengo la impresión de haber recibido recompensas probablemente inmerecidas al igual, que muchos de mis esfuerzos, dedicaciones y desvelos, han resultado baldíos, incluso menospreciados. "No existe el orden", sin embargo, seguiré buscando complejos equilibrios porque el desorden me indigna, quizás sea esta mi manera de adaptarme al caos.



sábado, 27 de abril de 2013

Ocho

"El Principito salió de su mundo en busca de aventura y en cada planeta se topó con una lindeza del alma humana. No se levantó del pupitre, sino que aprendió la lección y se la recitó al mundo."

Antoine de Saint-Exupéry


"Mon petit prince" va saliendo de su mundo. Le cuesta, porque el otro mundo, el "real", ese en el que por momentos coincidimos todos, se lo ha puesto difícil en el último año. Ha sido un ciclo de pérdidas, de cambios, de lluvia y antibióticos inútiles. Ha experimentado el dolor de las ausencias, lo irremediable de la muerte, y comienza a comprobar cómo los afectos nacen, crecen, se reproducen y mueren "¿También son seres vivos?", aunque afortunadamente también hay hechos que no cambian "ocho por cuatro treinta y dos"...

Hoy cumple ocho años y aún no le he comprado nada -ya tuvo su fiesta de amigos y regalos-, prefiero regalarle la frase de Saint-Exupéry. Es un regalo valiosísimo, lo sé, encontrar la lindeza del alma humana y recitarla al mundo nos llevará tiempo y empeño, pero ya hemos comenzado a derribar torres habitadas por fantasmas, apartamos sutiles telas de araña y dejamos caer poco a poco saquitos de arena, que vistos desde  muy arriba, no alcanzamos a entender por qué nos parecían tan pesados. 





El lunes mientras caminaba hacia mi trabajo sintonicé en una emisora de radio esta canción...o ella me sintonizó a mí. La he buscado en You Tube pero ninguna de las versiones que he encontrado puede verse en Blogger. Siento la publicidad, pero tenía que ser ésta.


domingo, 24 de marzo de 2013

Subterfugio XI: Jazmines

 "A veces me escribe la infancia
 una tarjeta postal: ¿Te acuerdas?"

Michael Krüger 

Qué maneras más curiosas de recordar...


En una de estas tardes, una tarde como cualquier otra, avanzo bajo la lluvia parapetada por paraguas y auriculares escuchando un programa de radio en el que los oyentes hablan de sus flores favoritas y el motivo por el que lo son. La memoria funciona así, de manera caprichosa, azarosa, y enseguida brota de mi boca la palabra jazmín. No llega sola, viene acompañada de un tesoro que había olvidado. Algún enter activó de manera precisa una llave dispuesta a abrir una cerradura o presionó algún resorte debilitado, lo cierto es que una oleada de emoción asociada al recuerdo fue bajando por mi médula espinal hasta liberarse a la altura del pecho, la garganta más tarde, encontrando finalmente el canal de salida de los ojos, en forma de lágrimas. Camino deprisa y llueve torrencialmente; nadie parece darse cuenta.

Debía tener seis o siete años aquella mañana de un verano en su pleno apogeo en la que desperté confundida al percibir alborozo en la voz de mi madre.

-¡Vamos, ven al patio. Esta noche ha nevado!

Infancia y pereza son contrarios siempre que exista una promesa de novedad escondida en cualquier rincón, así que la sigo sin tiempo de desperezarme un poquito, sin frotarme los ojos siquiera... El suelo de arcilla roja del patio amaneció cubierto por decenas de jazmines blancos. Realmente parecían copos de nieve permanentes y cálidos, de aroma dulzón. Nunca había visto tantos, mi madre solía barrer y regar el patio antes de que despertáramos, en parte para avanzar en su quehacer diario, pero con total seguridad porque aquella actividad solitaria del amanecer debía suponer un auténtico placer en medio de su rutinaria tarea de hacer camas y fregar suelos y platos.

Al comienzo de cada verano, en un acto que parecía mágico, del ceniciento tronco del jazmín brotaban ramas y más ramas y de éstas, hojas y más hojas, que se enredaban en un entramado de alambre que cubría todo el patio. 

Cualquier día, regresaba de las calurosas y festivas mañanas de colegio de finales de junio y lo descubría como si hubiera crecido de repente, para darme una sorpresa tras mis breves horas de ausencia. La medida del tiempo en la niñez, es otra.

Mi madre tenía "buena mano" para las plantas fundamentada en cuidados muy básicos pero perseverantes,  un toque de intuición y una fe inquebrantable en el poder de la Naturaleza, segura de que ésta sabría compensar sus descuidos y errores. Pero al jazmín se topó con la solidez de mi padre y su elogio de la firmeza y los buenos cimientos. Mientras la mirada de todos trepaba por las ramas de la planta, la de mi padre se centraba en el arriate junto a una de las paredes de la casa y en los centímetros cúbicos de agua que engullía cada verano. Una pequeña grieta que ayer no estaba, un imperceptible milímetro de separación entre el suelo y la pared, una ligera curvatura en el terreno; el hecho es que hubo que cortar el jazmín como antes se cortó el melocotonero y después, la hiedra. 

Ahora, que mi padre ya no está y la presencia de mi madre se vuelve más frágil trato de reconocerme en ambos; en la solidez de mi padre, sin duda, aunque si la ocasión lo requiere, también puedo andarme por las ramas.

Aquella mañana de julio mi madre me colocó en el centro del patio y comenzó a sacudir con fuerza el tronco del arbusto para que una nevada de jazmines cayera sobre mi pelo.


sábado, 2 de marzo de 2013

De problemas.

"Conocíamos el mundo a la perfección: 
-era tan pequeño, que cabía en las manos,
tan fácil, que se dejaba describir con una sonrisa, 
tan común, como en el rezo el eco de verdades remotas.

La historia no nos recibía con trompetas victoriosas:
-nos arrojó en los ojos arena sucia.
Ante nosotros, los caminos eran largos y ciegos,
los pozos envenenados, el pan amargo.

Nuestro botín de guerra es el saber del mundo:
-es tan grande, que cabe en las manos,
tan difícil, que se deja describir con una sonrisa,
tan extraño, como en el rezo el eco de verdades remotas."


Wislawa Szymborska




Trato de enseñar a mis alumnos a resolver problemas, si es que tal cosa es posible. Me refiero a problemas de sumar, restar, multiplicar y dividir y sus múltiples combinaciones.

Les cuesta, les cuesta muchísimo, salvo algún prodigio que surge de vez en cuando y que me llena de admiración e inseguridad, por si me pilla en un despiste. 

También mi hijo se enfrenta a la tarea de leer enunciados y cuestiones a las que debe buscar una solución, para mí tan evidente,  mientras a él le supone enfrentarse al universo de la incertidumbre, cada vez más profundo, apasionante e incierto. Me observa con atención esperando algún gesto que lo oriente en su reto; mi ceño, ligeramente fruncido o un contenido movimiento del rictus hacia el lado izquierdo de mi cara.

Enseñarles a pensar matemáticamente es una de las competencias que trabajamos desde la escuela, dotarles de una serie de estrategias para que sean capaces de abstraer y aplicar ideas matemáticas a otras situaciones. A otras situaciones. Este es el auténtico problema: la diversidad y complejidad de esas nuevas situaciones hace que nos enfrentemos a ellas como eternos novatos. Introducir el más mínimo cambio en el planteamiento del problema hace que nuestra seguridad anterior comience a tambalearse o pone en duda el valor de nuestra experiencia, aunque siempre nos queda el recurso de la memoria o la intuición y la necesidad de asumir de nuevo el error... tan grande, tan difícil, tan extraño.






lunes, 31 de diciembre de 2012

Campanadas



"Desnudo, hojas verdes y busto". Picasso (1932)

Por el delicioso aroma que salía del horno el pescado debía de estar en su punto. La música de Cole Porter, que a él le gustaba y a ella le traía el recuerdo de las viejas películas que veía su padre, fue expandiéndose hasta ocupar todo el salón, iluminado únicamente por la luz de las velas. Antes de llegar al cuarto de baño se miró en el espejo del pasillo, era una lástima no salir a cenar fuera y lucir su magnífico vestido, "ya  surgirán otras ocasiones"- se dijo-. Mientras retocaba sus labios sonó el teléfono. Al principio pensó que se trataba de un error, su voz sonaba tan extraña y lejana...

-¿Cómo que no vienes, qué ha pasado? -escuchaba palabras inconexas, silencios, titubeos-.

-¿Qué quiere decir que te has equivocado? Equivocado de qué...

Él había colgado. Un casi imperceptible "espero que me perdones", fueron sus últimas palabras.

Notó cómo la sangre huía de sus venas y un ligero mareo la obligó a sentarse en la taza del water: "Lo sabía, lo sabía", se repitió una y otra vez.

En cuanto recuperó el pulsó comenzó a caminar por toda la casa intentando recordar cada una de sus palabras. No tenía sentido, o tal vez sí, ahora comprendía por qué en los últimos días estaba incómodo, distraído, incluso antipático.

-Estúpido...¡Estúpida!

Casi se derrumbó al llegar al salón y verlo tan preciosamente dispuesto para nada. Eran apenas las nueve, en menos de media hora podría estar en casa de sus padres y cenar en familia, aunque enseguida descartó la idea; en cuanto la vieran aparecer vestida de diva y con los ojos emborronados tendría que soportar el "te lo dije", en la mirada de su madre, y los chistes y bromas de su cuñado, que pasarían a formar parte de su repertorio de Nochevieja año tras año, hasta llegar a sus nietos, en el hipotético caso de que alguna vez tuviera hijos.

Buscó el amparo del sofá llevando consigo una copa y lo que iba a ser "la joya de la corona" de la noche, una botella de vino tinto que le había costado un disparate. El chico del supermercado se la recomendó con todo todo tipo de detalles en un excelente francés. Realmente era encantador, siempre tan amable y solícito; ahora que lo pensaba le pareció contrariado cuando le explicó lo de la cena, el vino...Tenía razón su amiga Manuela, siempre elegía mal.

Un estrépito de petardos y risas la rescató de su sueño de vino y la situó en el nuevo año sin uvas ni campanadas. Intentó levantarse para ir a la cama pero le parecía un esfuerzo mayúsculo e inútil. Allí tenía todo lo que necesitaba: una botella medio llena y el mando a distancia para accionar el "play" del reproductor de CD. Como pudo se zafó del vestido que quedó inerte y desvalido a un lado del sofá, se sirvió otra copa y dejó que la música se colara bajo su piel.



       




lunes, 24 de diciembre de 2012

¡Feliz Conciencia!

"Vivir en contradicción con la razón propia es el estado moral más intolerable."

León Tolstoi


Seguro que en estos días nos debatiremos en juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones. Desde el he comido demasiado al ¿faltará comida para la cena? o desde el tan común "ya no bebo más" al !vamos, otro brindis!. Sin entrar en hechos de mayor trascendencia, en los excesos son más evidentes nuestras contradicciones, y son fechas de excesos y de propósitos, por lo general excesivos.

Conciencia, del griego "sy‧néi‧dē‧sis", significa conocimiento con uno mismo. Estos días, como paréntesis al fiel y cotidiano día a día, pueden ser ideales para conocernos con nosotros mismos...o con los demás.





Y si la llamada a Pepito Grillo se convierte en inevitable, sin dudarlo, ¡Bailad con él!

¡Feliz Conciencia, digo, Feliz Navidad!!






viernes, 14 de septiembre de 2012

Perdonen las molestias

Me han salido canas.

Recuerdo aquella frase que decían mis padres y los mayores en general: "las canas salen a consecuencia de los disgustos" y que a mí me parecía una solemne estupidez; lo determinante en este caso debería ser la herencia genética y el inevitable proceso de envejecimiento. Sin embargo, después de este verano, acepto que algo de verdad esconde este dicho ya que en un par de meses he pasado de exhibir -no sin cierto orgullo- una melena cuarentañera libre de tintes, a tener que plantearme pedir cita en la peluquería para poner remedio a este mal tan común.

Retomo el curso no solo descubriendo nuevas canas en cada mirada al espejo, sino con la sensación de tener horchata en las venas. Vivo en un estado semianestésico en el que afronto el día a día con una tranquilidad desconocida y con niveles de escepticismo próximos a prima de riesgo española, después de asumir ceses y eternidades y comprender que el auténtico verano para un niño es la salud, que es absurdo prepararse para la ausencia de un ser querido, que los cambios libremente elegidos pueden ser tan difíciles como los impuestos, que quién dijo aquello de "borrón y cuenta nueva" pretendía engañarse a sí mismo.

Este poema de Eeva Kilpi me parece extraordinario. De una manera concisa y hermosa nos revela la continua paradoja que provoca en nosotros el amor...o la vida, esa vida que debería de venir acompañada de un entrecomillado "perdonen las molestias". 


"Dime si molesto,
dijo él al entrar,
porque me marcho inmediatamente.

No sólo molestas,
contesté,
pones patas arriba toda mi existencia.
Bienvenido."


¡Bienvenida!