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sábado, 5 de julio de 2014

Motivación IV: Anhelos.

"Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho".

Antoine De Saint Exupery




Siempre que abro una caja de Lego siento cierta desazón. Ver tantas piezas pequeñitas y variadas dispersas de forma aleatoria sobre la mesa me hace pensar en el Principio de Incertidumbre, que no acabo de entender, sin embargo, las instrucciones del juguete son infalibles, dejan poco margen de duda, cada pieza tiene una ubicación precisa, milimétricamente diseñada para que todo encaje, para que realice una función que, aunque parezca insignificante, se vuelve indispensable en el todo que en este caso es un furgón de policía, con calabozo y preso.




A pesar de que Pablo juega con cuidado pero sin tregua con su nueva adquisición, no puede evitar un pequeño percance. El furgón de policía cae al suelo y el todo de nuevo se disgrega. No parece grave y se atreve a montarlo sin ayuda del librito de instrucciones, pero mientras avanza, comprueba que falta una pequeña pieza; una pieza blanca, de apenas un centímetro cuadrado de superficie que no impide su reconstrucción, aunque sabemos que ya no es igual, conscientes de su nueva fragilidad.

Desde hace tiempo -igual desde siempre y no lo recuerdo- echo en falta una pieza en esta construcción cotidiana que llamamos vida y de la que desconozco color, dimensión y función. Creo que la frase de Saint Exupery puede interpretarse como un excelente manual de instrucciones y comienzo por la primera página: ¿Cómo se evoca un anhelo?

domingo, 23 de junio de 2013

Motivación III


"Cuando bebas agua, recuerda la fuente."
Proverbio chino.




"Gracias, seño, por todo lo que nos has enseñado y por lo que has penado con nosotros, pero sobre todo, por el teatro."

¡Ay, los finales de curso! Ando escasa de tiempo, tengo abandonado este rincón, esta confluencia espacio-tiempo que tanto me gusta, pero no he querido desaprovechar la ocasión para aplicar técnicas de motivación, en este caso, a mí misma. Ha sido un año de pocas expectativas, la mayoría terminadas en un NO, aunque algunas quedan con signos de interrogación, centraré mi energía en ellas.

El viernes despedimos por todo lo alto a los alumnos y alumnas de 6º de Primaria: Escenario, flores, besos y abrazos, flashes e incertidumbres. "Gracias, seño"... Me regalaron estas flores que adornarán durante breves días el salón de mi casa. Al ampliar la fotografía descubrí mi imagen reflejada en el espejo. Parezco feliz. ¡Gracias chicos!



sábado, 2 de marzo de 2013

De problemas.

"Conocíamos el mundo a la perfección: 
-era tan pequeño, que cabía en las manos,
tan fácil, que se dejaba describir con una sonrisa, 
tan común, como en el rezo el eco de verdades remotas.

La historia no nos recibía con trompetas victoriosas:
-nos arrojó en los ojos arena sucia.
Ante nosotros, los caminos eran largos y ciegos,
los pozos envenenados, el pan amargo.

Nuestro botín de guerra es el saber del mundo:
-es tan grande, que cabe en las manos,
tan difícil, que se deja describir con una sonrisa,
tan extraño, como en el rezo el eco de verdades remotas."


Wislawa Szymborska




Trato de enseñar a mis alumnos a resolver problemas, si es que tal cosa es posible. Me refiero a problemas de sumar, restar, multiplicar y dividir y sus múltiples combinaciones.

Les cuesta, les cuesta muchísimo, salvo algún prodigio que surge de vez en cuando y que me llena de admiración e inseguridad, por si me pilla en un despiste. 

También mi hijo se enfrenta a la tarea de leer enunciados y cuestiones a las que debe buscar una solución, para mí tan evidente,  mientras a él le supone enfrentarse al universo de la incertidumbre, cada vez más profundo, apasionante e incierto. Me observa con atención esperando algún gesto que lo oriente en su reto; mi ceño, ligeramente fruncido o un contenido movimiento del rictus hacia el lado izquierdo de mi cara.

Enseñarles a pensar matemáticamente es una de las competencias que trabajamos desde la escuela, dotarles de una serie de estrategias para que sean capaces de abstraer y aplicar ideas matemáticas a otras situaciones. A otras situaciones. Este es el auténtico problema: la diversidad y complejidad de esas nuevas situaciones hace que nos enfrentemos a ellas como eternos novatos. Introducir el más mínimo cambio en el planteamiento del problema hace que nuestra seguridad anterior comience a tambalearse o pone en duda el valor de nuestra experiencia, aunque siempre nos queda el recurso de la memoria o la intuición y la necesidad de asumir de nuevo el error... tan grande, tan difícil, tan extraño.






miércoles, 20 de junio de 2012

Exámenes finales


"Donde hay satisfacción no hay revoluciones"

Confucio






Durante las últimas semanas he dedicado horas y horas de mis fugaces tardes a corregir exámenes,  calcular estadísticas de resultados y redactar informes y más informes.

Este año, en el colegio donde trabajo, nos enfrentamos a la tediosa tarea de las pruebas finales con cierto grado de optimismo, ya que después de los pobres resultados del curso pasado decidimos hacer una pequeña revolución y cambiar de la A a la Z aquello que consideramos mejorable: Organización de refuerzos y apoyos, reelaboración de contenidos básicos, pruebas iniciales y finales adaptadas a las características concretas de cada grupo, aplicación de lo último en estrategias de lectura comprensiva y mucho más que no cito por no aburrir a nadie y sobre todo por no ensañarme conmigo misma.

Esta mañana, he esperado a que mi grupo de alumnos de 5º curso de primaria se acomodase después del recreo. Trás conseguir el mínimo de atención he hecho una gran bola de papel y la he lanzado a la papelera de reciclaje con evidente mal humor, logrando así que la atención sea total.

-Esa bola de papel ha sido nuestro trabajo de todo un año y lo hemos tirado a la papelera- sentencio.

Comprendo que los chicos a estas alturas de curso están cansados, que la climatología juega en nuestra contra, que son alumnos con circunstancias especiales, que las expectativas familiares son muy bajas, pero cada uno de estos factores han sido tenidos en cuanta a la hora de evaluarlos.  El factor determinante me lo dejó claro un alumno mientras realizaba la prueba de matemáticas retrepado en la silla mientras mordisqueaba un lápiz : "Seño, es que no hay ganas"...

Por otra parte, no habrá oportunidad de corregir esta "eventualidad" ya que después de tres años tendré que abandonar un colegio en el que me siento como pez en el agua.

Para rematar la faena tuvimos que cumplimentar un informe de autoevaluación respondiendo a cada cuestión en una escala del 1 al 4, en la que se evidencia de una manera muy clara y gráfica la desconexión total entre la inversión de tiempo y esfuerzo con los resultados obtenidos. La última cuestión acaba con la autoestima de cualquiera "Grado de satisfacción personal en función de la relación establecida entre la práctica docente y los resultados: nada satisfactorio - poco satisfactorio - satisfactorio - muy satisfactorio."

Terminado el informe sólo queda fotocopiarlo. Me cruzo con una compañera que acaba de hacer lo mismo y avanza arrastrando el cansancio de las últimas semanas; como nos conocemos muy bien ni siquiera hablamos, simplemente nos mostramos el informe con rapidez mientras avanzamos por el pasillo en dirección opuesta... parece que no soy la única insatisfecha.




"(I Can´t Get No) Satisfaction". Rolling Stones


sábado, 21 de abril de 2012

Leer... y otras revoluciones.

"Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa."

La caverna. José Saramago



Ruth Orkin (1947)


El aprendizaje de la lectura podemos considerarlo como una auténtica revolución si por revolución entendemos la transformación del pasado más inmediato o la de nosotros mismos. La lectura no es inherente al cerebro humano por lo que requiere un proceso de aprendizaje y automatización; estamos preparados para hablar y comprender mensajes orales, no para leer, pero nos revelamos ante este hecho porque tenemos memoria y la voluntad necesaria para transformar lo que pensamos o sentimos en algo físico y tangible, en algo perdurable que nos conduzca a un mayor enriquecimiento personal, nos lleve a adquirir nuevos conocimientos y a comprender otras realidades.

La lectura nos hace más individuales y a la vez, más sociales, pero sobre todo más libres. Valga un ejemplo.

Recientemente, mi hijo trajo del colegio una invitación para una reunión sin trascendencia a la que no teníamos intención de acudir. Él sí tenía interés, ya que nuestra asistencia suponía que podría jugar a sus anchas y sin supervisión de ningún adulto en el patio del colegio. Así que leímos la nota haciendo una interpretación lo más sesgada y ajustada a nuestros intereses, y la dejamos sobre la mesa. Pocos segundos después, Pablo la leía con una aceptable fluidez y una excelente comprensión lectora: "Pues aquí no pone eso"-dijo.

Estamos perdidos- pensamos sin ocultar la risa-. Afortunadamente perdidos.


domingo, 18 de marzo de 2012

Motivación II

"La vida es una larga lección de humildad."

James Matthew Barrie


Observo con verdadero entusiasmo cómo uno de mis alumnos lleva un tiempo más aplicado y responsable. Mis alumnos, -ya lo he comentado en alguna ocasión- pertenecen a ese grupo que en el mundo de la enseñanza denominamos "des", es decir, alumnos que presentan dificultades en el aprendizaje por pertenecer a entornos sociales y culturales desfavorecidos. Como consecuencia de esta situación, los padres dan muestras de unas bajísimas expectativas hacia el aprendizaje de sus hijos, lo que se traduce en un escaso seguimiento e implicación en las tareas escolares, además, son pocos los que asisten a tutorías y es muy difícil conseguir que participen en su formación desde casa, tratando de  inculcar el hábito regular del estudio o de la lectura.

Por eso la actitud de Diego me llena de satisfacción y refuerza mi autoestima profesional. Se agradece poder comprobar, aunque solo sea de vez en cuando, que las diversas herramientas utilizadas desde el inicio de curso son acertadas y no dudo en utilizar la aparente conversión del chico para exponerlo como modelo ante sus compañeros y compañeras.

- Estupendo Diego, has resuelto muy bien el problema, se ve que lo has trabajado en casa. Ya dije que confiaba en ti.

- Es que me ha dicho mi "papa" que si no le llevo malas notas me va a regalar un gallo de pelea.

- Pero... eso...¿no es ilegal? -es lo primero que alcanzo a decir en medio de mi desconcierto-.

Le digo adiós a la efímera y engañosa sensación de éxito, sin apenas saborearla, mientras pienso en tantos y tantos refuerzos, reflexiones compartidas y también regañinas y castigos; cientos y cientos de horas dedicadas a cursos de formación en nuevas tecnologías, técnicas de trabajo intelectual y lectura eficiente, motivación, competencias básicas, mediación en conflictos, convivencia y educación en valores...

- No lo sé "seño", de momento me lo están entrenando.

¡Un gallo de pelea!... ¿Cómo no se me había ocurrido?





sábado, 22 de octubre de 2011

¿Educación versus divergencia?

Mire hacia donde mire no veo más que una sociedad haciendo aguas en todos los aspectos que la conforman. Podemos pasar muchos años más invirtiendo tiempo y esfuerzo, tratando de achicar agua para mantenernos a flote o implicarnos en una transformación profunda, en una revolución, que no es otra cosa que una evolución necesaria.

El inicio de curso no sólo ha sido complicado para mí. Mi hijo de seis años dejó atrás la etapa de educación infantil para introducirse en primaria, la etapa de los "niños mayores", lo que acepta con entusiasmo en su aspecto teórico, no en las consecuencias prácticas. El aprendizaje a través de la experiencia y el juego, la recompensa a cualquier esfuerzo independientemente del resultado ya es pasado; ahora se le exigen resultados, respuestas acotadas y únicas ante cualquier cuestión, por lo general fuera de su campo de intereses. Ya en las primeras semanas de clase su maestra me citó en tutoría y me vino a decir lo que ya sabíamos, que mi hijo está más o menos en la Luna, pero que se porta bien... no todo es negativo.

Durante varias semanas dormimos mal, estamos preocupados y con la autoestima por los suelos: "¿Mamá, por qué no sé hacer los trabajos, crees que soy tonto?," y pienso que la única tonta soy yo, que conociendo el Sistema Educativo como lo conozco, desde dentro, debería de haber corregido su tendencia hacia la divergencia y converger en la instrucción que le asegurará un mayor éxito académico. Pero es difícil ir en dirección opuesta a la que una cree así que intentaré que su escritura se ciña a las pautas que se le exigen, que el libro de texto globalizado de respuesta cerrada le parezca interesante y al mismo tiempo seguir proporcionándole un ambiente aún más rico y diverso.

Las sensaciones y preocupaciones que vive ahora Pablo me han llevado de la mano a mi etapa escolar, a los primeros cursos de educación primaria en mi colegio de monjas. Recuerdo que no entendía absolutamente nada, tenía una letra horrible, me quedaba frecuentemente castigada porque no terminaba mis tareas, pese a tener un comportamiento ejemplar, y me sentía torpe y extraña, aunque en algún momento me agarré al tren del Sistema Educativo. Y en él sigo, pese a mi divergencia.








jueves, 15 de septiembre de 2011

Torpe.





En estos días se me acumula el trabajo. El inicio de curso siempre es inquietante, además, la experiencia parece ser un factor irrelevante ya que cada vez resulta más complicado. La actividad durante las primeras semanas en las escuelas es intensa, casi frenética, aunque es lógico que así sea, con una jornada docente de 20 horas semanales, según divulga alguna presidenta de alguna comunidad autónoma -descubro que he estado haciendo horas extra-, el trabajo no sale y claro, te lo tienes que llevar a casa, aunque éste no cuenta.

Nunca utilizo agenda, ni hago lista de compras, pero las últimas semanas echo mano a alguna cuartilla reutilizable y comienzo a escribir una lista que enseguida se torna inviable, y eso que sólo anoto citas, compras y otros asuntos no habituales, porque la rutina diaria ya me la conozco. Organizo la lista por actividades, después pienso que sería más útil distribuirla por localización geográfica y agrupo la diversidad de quehaceres por distintas zonas de la ciudad, visualizando los itinerarios. Casi funciona, pero no había previsto las largas colas en cualquier tienda de material escolar, o ropa, o electrodomésticos... ya que nuestro microondas nos dejó tirados, después de una larga vida funcional de algo más de dos años y tras asegurarse de que la garantía había vencido.

Es evidente que estoy más irritable, Pablo se da cuenta; le insisto para que termine la cena, que ya es tarde, que me entretiene y tengo cosas que hacer y me dice "¿Mamá, por qué siempre estás ordenándolo todo?". Mi primer impulso fue contestarle que ordenaba lo que "otros" se afanaban en desordenar, pero ésto es una verdad a medias: ordeno porque lo necesito. Desde una visión particularísima reconozco que el orden posee una cualidad lógica y hermosa y ambas se convierten en un requisito para alcanzar cierto nivel de paz y armonía; soy capaz de ordenar mi entorno más inmediato durante una hora para poder disfrutar de un placentero té de diez minutos.

Pablo por fin duerme y me dirijo a la cocina dándole vueltas a su pregunta, planteándome si debería cambiar de actitud y abrazar el desorden, considerándolo como una parte de la vida con la que debería aprender a convivir. Dejo en suspenso esta reflexión atraída por lo que escucho en la radio. En resumen: los maestros finlandeses trabajan 200 horas anuales menos que los españoles obteniendo, sin embargo, unos de los mejores rendimientos escolares del continente. ¡Éso es eficacia! y más de lo que puedo soportar por hoy, a estas horas. Me voy a la cama, no me atrevo a mirar al reloj, pero finalmente lo hago...son las 00.21, otra semana que no consigo mi propósito de acostarme antes de la media noche y todavía, en los pocos segundos que tarda el sueño en venir a rescatarme, me pregunto: ¿Seré torpe?




jueves, 23 de junio de 2011

Antónimos

sólo se gana lo que se da.”

Antonio Machado




Nos despedimos de la necesaria rutina para dar la bienvenida a la ilusión del verano,
con risas desbordadas y tristezas previstas.
Luces e incertidumbres,
trabajo y descanso.
Aciertos, errores,
regañinas y abrazos.
Aulas repletas de experiencias recientes, ahora, vacías.



miércoles, 1 de junio de 2011

"Bienvenida oh vida"

"He olvidado la palabra que quería pronunciar y mi pensamiento, incorpóreo,
regresa al reino de las sombras."

Ósip Mandelstam



Probablemente nadie lo sepa pero hoy mi blog cumple un año. Recuerdo el momento en el que, después de varios intentos frustrados, pulsé la tecla "publicar" que lanzaría mi primera entrada a ese lugar tan indeterminado como infinito al que denominamos ciberespacio.

Decidí iniciar este blog para darle utilidad a bastantes horas, aparentemente perdidas, invertidas el año pasado en cursos de formación digital en un momento personal complicado, en el que cualquier minuto y esfuerzo me resultaba indispensable. Además en mi colegio no teníamos, ni tenemos, conexión a internet en el edificio donde imparto clases con mis alumnos, así que todas las posibilidades que ofrecía el blog como recurso educativo quedaron en suspenso.

En principio mi idea consistía en utilizar el blog como catálogo o muestrario de todo aquello que me gusta: secuencias de películas, cuadros, música... lo único que consideré imprescindible fue que tuviera cierta coherencia y me di cuenta que para dotarlo de coherencia, de significado, necesitaba el soporte de la palabra. Palabras ajenas, aprehendidas o prestadas; palabras propias, descubiertas o conquistadas. Todo lo que vemos, leemos o escuchamos, genera un lenguaje interior a través del cual nuestro pensamiento se hace consciente y tendrá como consecuencia la comunicación con los demás, como ese diálogo íntimo que mantenemos con un amigo alrededor de un té o como en este caso, a través de un blog.





Me encanta la idea que de forma tan ingeniosa y edificante plasma esta secuencia, aunque confieso que no soy capaz de contentarme únicamente con la experiencia del lanzamiento, también me preocupa lo que lanzo, aunque tomo nota. ¿Acaso no es la vida una experiencia para aprender y compartir?


¡Gracias por asistir al lanzamiento!



jueves, 19 de mayo de 2011

Motivación






Uno de los recursos más utilizados en la escuela es la motivación; no siempre encontramos una buena disposición hacia el aprendizaje, el trabajo y el esfuerzo, bueno, no siempre es quizá una expresión demasiado optimista. En el caso concreto de mis alumnos y sus especiales circunstancias sociales y culturales, la motivación por aprender es bastante escasa y tengo que recurrir con frecuencia a una vieja chistera, indudablemente mágica, ya que cada vez que introduzco la mano en ella obtengo un nuevo truco que despierta su interés por un periodo de tiempo digamos que efímero.

También los profesores necesitamos de esa motivación, yo la necesito. Dificilmente la encontraremos en forma de valoración o reconocimiento social y desgraciadamente tampoco en forma de resultados -en muchos casos el resultado obtenido es inversamente proporcional al esfuerzo empleado-, así que debes hallarla en pequeños logros y detalles.

El otro día recibí una sesión extra de motivación y, acostumbrada como estoy a desarrollar mi trabajo con un bajo consumo, creo que me será suficiente para llegar a fin de curso. En la escuela al igual que en la vida, de una cosa se pasa a la otra sin apenas darse cuenta; de esta manera, durante una clase de Conocimiento del Medio, pasamos de hablar del sistema respiratorio a las diferentes formas de morir (este tema surge con frecuencia entre mis alumnos de once y doce años) y después de enumerar las más trágicas y despiadadas apareció la sorpresa del día número uno: un alumno de doce años que trata de superar, si no día a día, al menos mes a mes, una difícil historia de abandono familiar, conducta disruptiva y diversos tratamientos por hiperactividad, nos dice: "También se puede morir de amor". Ni que decir tiene que durante unos instantes se hizo el silencio, el mío el más largo, porque contemplaba los rostros atónitos de todos sus compañeros, especialmente de sus compañeras, que desde entonces lo miran con "otros ojos".

Pero algunos días son grandes y todavía tenía reservada la sorpresa número dos. Aunque en principio parezca una minucia os aseguro que no lo es; ante la pobreza de vocabulario a la que cada día asisto y que impera en la escuela como reflejo de la sociedad o viceversa, resultó ser un hecho extraordinario y casi milagroso. En la hora dedicada a vocabulario fui enumerando una serie de palabras y frases cortas a las que mis alumnos debían buscar sinónimos, entonces dije: "un árbol es partido por un rayo, decidme algún sinónimo de partir"; todavía no sé cómo uno de mis alumnos respondió: "hendir". Quedé impresionada, mientras, el grupo me miraba impaciente esperando mi reacción porque no sabían si la respuesta era o no adecuada. Aún no me explico de dónde sacó aquella palabra, aunque debo confesar que no me atreví a proponerle que la escribiera él mismo en la pizarra... no quería que ningún error ortográfico pudiera empañar un momento tan lleno de luz.


miércoles, 6 de octubre de 2010

Ideas de bolsillo I

Fotograma de "La lengua de las mariposas", de José Luis Cuerda

Desde hace unos años alguien, con mucho criterio dentro de la administración educativa ,tuvo la feliz idea de cambiar el día del Maestro por el día del Docente. En el primer trimestre ya había demasiados días festivos y parecía más práctico unirlo al de Andalucía y tener así un magnífico puente. De ésta manera, lo que se ha conseguido es desprenderlo de su significado y del poco o mucho valor que tenía; podría utilizarse como un día para la reflexión y el análisis, también para el encuentro con los padres y el resto de la sociedad. Supongo que da igual cuándo se celebre...lo importante es que se celebre: Organizamos actividades interesantísimas para conmemorar días de la Paz y la no Violencia, contra la Violencia de Género , Constitución, Andalucía...y no se nos ocurre celebrar el día de los maestros como una fiesta para todos, dentro de la escuela, convirtiéndolo en una oportunidad para conocer y entender. En fin, precisamente, no lo entiendo.

Ayer se celebró el día Mundial del Docente, aunque yo me he enterado hace un rato.¡ Felicidades!

lunes, 13 de septiembre de 2010

Cómo acabar de una vez por todas con la cultura

El interés por lo bello desde todas las perspectivas posibles forma parte de la naturaleza humana. Los bebés, desde muy pequeños muestran preferencia por rostros y objetos bellos; eligen piezas musicales clásicas y disfrutan con ellas. Tienen una enorme capacidad de expresión que observamos a través de sus dibujos, construcciones, movimientos corporales y que se hace aún más evidente cuando comienzan a utilizar el lenguaje. Desde todos sus sentidos nos demandan estímulos para disfrutar con lo que los adultos denominamos cultura. Sin embargo, con el paso de los años este interés se va diluyendo, y lo que podía haberse convertido en una capacidad para el arte termina en un mero interés, y ésto en el mejor de los casos, poquísimos casos.
Desde la enseñanza en las escuelas y en los hogares se ve que nos hemos propuesto acabar con la cultura (me sirvo del oportuno título de un libro de Woody Allen). Las nociones artísticas de los planes educativos son lamentables, en los que está claro que uno de los principales objetivos es cercenar la creatividad y la imaginación de nuestros niños. Las clases de plástica o música, salvo excepciones, solo sirven para reproducir modelos, no para descubrirlos, crearlos, amarlos u odiarlos... y sentirlos, por supuesto.
Dado el fracaso educativo y de valores de nuestra sociedad y que asumimos con una naturalidad escandalosa, más nos valdría dejar a un lado tantos contenidos, materias, refuerzos, clases particulares y complementarias y probar con una enseñanza que nos acercara más a la naturaleza y a la expresión de nuestros sentimientos. Seguro que nos llevábamos una sorpresa. Tampoco se perdería tanto; cada curso terminan su enseñanza obligatoria riadas de alumnos semianalfabetos y desde luego, sin ninguna sensibilidad artística.
Otra manera de acabar con la cultura es intentar eliminar de un plumazo a toda una generación de artistas y creadores. Me refiero a la Generación del 27, perseguidos, exiliados, muertos de tristeza e injusticia, maltrechos por la enfermedad y asesinados de forma indigna, cruel y cobarde.
Soy maestra, y en cada una de las clases por las que he pasado construyo una especie de "altarillo" dedicado a ésta y a otras generaciones que nos han dado lo mejor que podamos recibir: la capacidad de alimentar nuestro pensamiento y nuestra alma, disfrutando plenamente con ello. Lorca siempre está presente rodeado de color, dibujos y flores pintadas por niños. Es una especie de protesta muda que reivindica que así no se puede acabar con una persona, con un poeta.


La Argentinita y Federico García Lorca, al piano.

martes, 10 de agosto de 2010

Fuentes

¿De qué fuentes beben nuestros niños?
En el vertiginoso mundo en el que vivimos quizá no estamos compartiendo con ellos el tiempo y la dedicación que necesitan. Sustituimos padres por abuelos, guarderías, aulas matinales...; sustituimos cuentos y canciones por interminables horas ante el televisor; las tardes de merienda, deberes y juego por un exceso de clases complementarias. Creo que el ser humano se adapta fácilmente a todo y si no puede adaptarse lo que modifica es el entorno para adaptarlo a sus necesidades, pero no sabemos aún qué consecuencias tendrá este tipo de vida en las generaciones futuras y qué sociedad nos encontraremos en un par de décadas.
Se da la paradoja de que, al menos en occidente, los niños son un bien escaso, precioso, niños solos que viven rodeados de mayores y de tecnología, flores de invernadero que en muchas ocasiones sólo han pisado el barro o la hierba en el "residencial". Algunos no han bebido más agua que la embotellada.
Las fuentes de las que deben beber son muy sencillas: el amor, el juego compartido, el contacto con la naturaleza, la recompensa al esfuerzo... y todo ésto dentro de un entorno social cuyos valores positivos se conviertan en el aire que respiran.
El niño de la foto, al menos un día bebió en una fuente agua de verdad, en un pueblo tan bonito, que parecía de mentira.


Fuente del Estanco. Frigiliana