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domingo, 1 de junio de 2014

Aniversario IV : Somos, soy.

"Somos todo el pasado, somos nuestra sangre, somos la gente que hemos visto morir, somos los libros que nos han mejorado, somos gratamente los otros." 

Jorge Luis Borges



Xi Pan. "Im Bloom"



Hoy cumplo cuatro años de blog y durante este tiempo han pasado cosas que son pasado, he visto gente morir, he leído libros y mi sangre fluye mansa o encendida por mis venas, sin embargo, no puedo afirmar que sea los otros, al menos, de forma grata. También soy las voces que no me dicen nada, los nombres que no pronuncio y este escepticismo que me acompaña, punzante y balsámico al mismo tiempo.

Las experiencias, sean cuales sean ¿nos hacen mejores? Quisiera asegurar que soy mejor que hace cuatro años, pero no es cierto, quizás no he sabido descubrir nuevas salidas ocultas en el laberinto, o cambiaron azarosamente las marcas que pinté en las baldosas. ¿Deberé ser más paciente y humilde para que las experiencias vividas florezcan en mis manos y en mi pecho? De momento, mi venturosa confianza quedó algo quebrada, no puedo evitar pensar, mientras hablo con alguien, "esto es necesidad, interés, temor o simple cortesía", legítimos, por otra parte. Como contrapartida, me siguen emocionando la bondad, la belleza en cualquiera de sus formas y la valentía de unos pocos, y es que, como dijo Marguerite Yourcenar: "Nada es más lento que el verdadero nacimiento de un hombre"... de una mujer.



domingo, 27 de abril de 2014

Nueve

"Oíd, oíd, qué hermoso río que suena en ti llamando, humano, humano, humano..."

Miguel Abuelo

Pablo y yo a pocos kilómetros del nacimiento del Guadalquivir, seguidos de cerca por la cámara de Rafa él.

Regresamos al tramo del río que tanto te gusta y enseguida comprendes que no es el mismo. Sin el calor y las risas del verano parece más profundo y distante. Te acercas a él sin la determinación de entonces; descubrir bajo su fría transparencia un lecho de piedra produce un poquito de miedo.

Reflejados en sus aguas, el río puede ver cierto desconcierto en tus ojos, tan transparentes como él, evasivos, como diría la abuela. Desde el último estío has aprendido a dividir y a nadar al estilo mariposa, has hecho algún descarte, si esto es posible en un niño... también has descubierto, entre risas, entre llantos, que "la vida es difícil y dura", por eso tiene aún más valor cuando afirmas que eres feliz, porque lo haces desde la consciencia y el aprendizaje. ¿De verdad piensas eso?... A menudo los hijos se nos parecen.

¡Felicidades, Pablo! ¿Te apetece un regalo sin ruedas ni pilas?


 "Canto, río con tus aguas;

De piedra, los que no gritan.
De piedra, los que no ríen.
De piedra, los que no cantan.

Yo nunca seré de piedra;
Gritaré cuando haga falta.
Reiré cuando haga falta,
Cantaré cuando haga falta."

Rafael Alberti.



lunes, 14 de abril de 2014

Abismos II

"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos."

Julio Cortázar




Museo de Jaén. Foto: Rafa él.


A veces encuentro lo que pienso, así, sin buscarlo si quiera, y por un momento me parece comprender algo, durante unos instantes todo encaja, incluso veo una lucecilla vertiginosa e inquieta que se diluye en una confusión de palabras sedimentadas.




sábado, 22 de marzo de 2014

Apátrida

"Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa. " 

Albert Camus


Cuánta razón, Camus. Es lo que tiene hablar de una patria perteneciendo a otra, o a ninguna.

Me pregunto si se puede ser patriota sin conocer, ni reconocer, nuestra historia más reciente, o mirando el presente con los brazos caídos. Hay quien defiende una patria hermética, de símbolos vacíos, negando toda diversidad, cualquier discrepancia, ocultando la historia. Lo que no se conoce, no existe y esto, esos patriotas, lo han hecho muy bien...

Lo que conozco de la historia más reciente de nuestro país no lo he aprendido en los libros de historia. Lo que conozco me lo ha contado mi padre, me lo ha cantado mi madre, lo he visto en el cine o leído, en la patria universal de los poetas. Esta patria es tan inmaterial, que a veces tengo dudas de que exista.










sábado, 1 de marzo de 2014

"La vida es difícil y dura"

"No todo son días de sol,
y la lluvia, cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad como la felicidad
naturalmente, como quien no extraña
que haya montañas y llanuras
y que haya rocas y haya hierba..." 

Fernando Pessoa (Alberto Caeiro)

"La vida es difícil y dura".

Pablo

La verdad es que la frase de Pablo es mía, aunque incompleta, siempre añado "y terriblemente injusta",  y es precisamente la injusticia lo que convierte la -por otra parte natural- dificultad y dureza de la vida en dolorosa e insoportable.

A partir de la frase llego también a otra conclusión: Mi hijo me escucha, especialmente cuando menos me interesa. Ya sabemos que cuando parece orbitar en galaxias lejanas y desconocidas mantiene los sistemas receptores de información perfectamente conectados, así que, cuando hable, deberá vigilar atentamente mi audiencia; no quiero que un niño de ocho años me diga con la boca llena de pasta de dientes que la vida le parece difícil y dura y se vaya a la cama con cierta dosis de aflicción envuelta en un pijama rojo de "Spiderman". Las palabras generan pensamientos, y nuestros pensamientos determinan nuestras acciones. De todos modos, me queda la tranquilidad de que los niños aprenden, más que por las palabras que pronunciamos, por los modelos que imperan en su entorno, y creo que él no tendrá duda de que enfrento la vida con verdadera pasión y tenaz, muy tenaz, entusiasmo.

La siguiente secuencia de la película "El pianista" es una muestra de lo que deseo expresar, asombrosamente, sin palabras. La vida... difícil, desoladora, injusta y de repente, se abre paso la Balada para piano nº 1 de Chopin.

 Confío en que algún día lo entenderá.







miércoles, 27 de noviembre de 2013

Cierres III: Torres de marfil

“Volví a casa con la sensación de una absoluta soledad. Generalmente, esa sensación de estar solo en el mundo aparece mezclada a un orgulloso sentimiento de superioridad: desprecio a los hombres, los veo sucios, feos, incapaces, ávidos, groseros, mezquinos; mi soledad no me asusta, es casi olímpica."

Ernesto Sábato. Fragmento de “El Túnel” 

Siempre fue esquivo en sus relaciones con los demás, pero su verdadero y deliberado aislamiento comenzó poco después de la muerte de sus padres. "Afortunadamente no habéis tenido hijos",  fue lo primero que respondió su madre al anunciarle su separación, el fin de una relación que se fue apagando en base a una dieta pobre en palabras. El contacto con los demás familiares se había reducido a acontecimientos de deber inexcusable y sus compañeros de trabajo hacía tiempo que no lo molestaban con sus propuestas.

Vivía en el último piso de un edificio antiguo situado en el centro de una ciudad pequeña y bulliciosa. El gran ventanal del salón le permitía observar el devenir de la gente en la terraza del bar de la esquina, en el semáforo de la avenida, en el despoblado parque que compartía mañanas de jubilados y tardes de perros y chiquillos. No necesitaba más contacto con el mundo para comprobar el paso de las estaciones, las tragedias previsibles, la dócil decadencia de la ciudad y sus habitantes.

Era un adicto a la rutina, saltarse alguno de sus rituales, cualquier imprevisto, le producía una inquietud dolorosa, por eso hacía tiempo que evitaba relacionarse con los demás, para él, no existía mayor fuente de incertidumbre que las relaciones humanas. 

Cada tarde, al regresar de la agencia donde trabajaba, cerraba la puerta con llave, bajaba las persianas, excepto la del salón, y comenzaba a abrir otras ventanas: la televisión permanentemente encendida, la radio si se desplazaba por la casa, la pantalla del ordenador ante la que se sentía el receptor mejor cualificado para todo tipo de mensajes.

Su vida no le parecía excepcional, ni enfermiza, como algunos apuntaban. Cuando su hermano menor le ofrecía ayuda, terapias, expertos para dar solución a su "problema", él le daba las gracias con un indulgente paternalismo, con una mal disimulada condescendencia. No hacía daño a nadie y tampoco sufría. No entendía por qué su forma de vida era cuestionable y no la de aquel hombre del bar de enfrente, de edad cercana a la suya, simpático y campechano, conocido en todo el barrio y que al caer la noche, dilataba el tiempo copa tras copa antes de regresar a un hogar normal, donde una familia normal, incluso entrañable, le esperaba dos calles más abajo.

Aquella tarde preparaba el café como de costumbre, delicioso, aromático -solo compraba cafés de calidad superior porque eran uno de sus pocos placeres-. Al apagar la cafetera le pareció oír un ruido, una especie de aleteo, en el salón. En efecto, un gorrión se había colado por la ventana que abrió para ventilar después de comer y revoloteaba de forma incontrolada hasta impactar bruscamente contra el cristal, cuando buscaba, desesperado, la salida.

Se acercó titubeante, había comenzado a sudar y el corazón le latía con fuerza. No se atrevía a cogerlo, pero le resultaba insoportable dejarlo tirado en el suelo ni siquiera un minuto. Bebió un trago de café; había olvidado que estaba ardiendo y solo consiguió aumentar su malestar. Al fin lo recogió con cuidado, al principio se sirvió de una revista que había sobre la mesa, pero sin saber cómo acabó sobre su mano. Sintió el cuerpo caliente y palpitante del animal; aún estaba vivo aunque no reaccionaba. No sabía qué hacer, mecánicamente buscó información en internet, había cientos de páginas sobre gorriones y sus cuidados, enfermedades, alimentos y concursos, pero nada de lo que hacer cuando la vida de una animal se escapa entre tus manos.

Las farolas de la calle se encendieron a la hora prevista cuando dejó de respirar. Una onda de tristeza y dolor ocupó todo su estómago y fue subiendo por el esternón donde quedó encajada, sentía una presión tan fuerte que pensó que sus costillas estallarían, pero fue incapaz de emitir un solo gemido, un necesario grito. El mejor receptor del mundo no era capaz de dejar escapar unas lágrimas que parecían querer ahogarle. Hacía tiempo que había cerrado todas aquellas puertas y no recordaba donde escondió la llave.




lunes, 14 de octubre de 2013

Reválida.

"Al mirar atrás
¡ah!
la montaña de la que desciendo
ha desaparecido.
En el lugar donde estoy
la brisa otoñal agita
indolente
la piel que mudó la serpiente."

Ko Un



                             
                                                  The English Patient. (1996)


Me pregunto cuántas veces mudados la piel a lo largo de nuestra vida. En ocasiones, con premeditada intención y esfuerzo, la cambiamos por una radicalmente diferente, pero con el paso del tiempo, comprobamos que se parece demasiado a la anterior. En otras, la piel dejada atrás nos parecerá tan extraña como aquellos amigos que un día, dejaron de serlo,  De todas formas, poco importa lo parecida o extraña que sea,  lo importante es que cambiamos y en el proceso una parte de nosotros queda atrás.

Una vez transité la cara oculta de la Luna y desde entonces mi ángulo de visión ha cambiado; no es necesariamente mejor, ni peor, quizás tiene mayor amplitud y menos filtros. Me hace ver más claros y más oscuros, soy más feliz y más infeliz y me insta a revalidar el propósito de no dejar atrás una piel que no se haya estremecido con cada nuevo descubrimiento, con Cicerón o sin él, con antorchas resplandecientes o sin ellas.


sábado, 27 de abril de 2013

Ocho

"El Principito salió de su mundo en busca de aventura y en cada planeta se topó con una lindeza del alma humana. No se levantó del pupitre, sino que aprendió la lección y se la recitó al mundo."

Antoine de Saint-Exupéry


"Mon petit prince" va saliendo de su mundo. Le cuesta, porque el otro mundo, el "real", ese en el que por momentos coincidimos todos, se lo ha puesto difícil en el último año. Ha sido un ciclo de pérdidas, de cambios, de lluvia y antibióticos inútiles. Ha experimentado el dolor de las ausencias, lo irremediable de la muerte, y comienza a comprobar cómo los afectos nacen, crecen, se reproducen y mueren "¿También son seres vivos?", aunque afortunadamente también hay hechos que no cambian "ocho por cuatro treinta y dos"...

Hoy cumple ocho años y aún no le he comprado nada -ya tuvo su fiesta de amigos y regalos-, prefiero regalarle la frase de Saint-Exupéry. Es un regalo valiosísimo, lo sé, encontrar la lindeza del alma humana y recitarla al mundo nos llevará tiempo y empeño, pero ya hemos comenzado a derribar torres habitadas por fantasmas, apartamos sutiles telas de araña y dejamos caer poco a poco saquitos de arena, que vistos desde  muy arriba, no alcanzamos a entender por qué nos parecían tan pesados. 





El lunes mientras caminaba hacia mi trabajo sintonicé en una emisora de radio esta canción...o ella me sintonizó a mí. La he buscado en You Tube pero ninguna de las versiones que he encontrado puede verse en Blogger. Siento la publicidad, pero tenía que ser ésta.


sábado, 2 de marzo de 2013

De problemas.

"Conocíamos el mundo a la perfección: 
-era tan pequeño, que cabía en las manos,
tan fácil, que se dejaba describir con una sonrisa, 
tan común, como en el rezo el eco de verdades remotas.

La historia no nos recibía con trompetas victoriosas:
-nos arrojó en los ojos arena sucia.
Ante nosotros, los caminos eran largos y ciegos,
los pozos envenenados, el pan amargo.

Nuestro botín de guerra es el saber del mundo:
-es tan grande, que cabe en las manos,
tan difícil, que se deja describir con una sonrisa,
tan extraño, como en el rezo el eco de verdades remotas."


Wislawa Szymborska




Trato de enseñar a mis alumnos a resolver problemas, si es que tal cosa es posible. Me refiero a problemas de sumar, restar, multiplicar y dividir y sus múltiples combinaciones.

Les cuesta, les cuesta muchísimo, salvo algún prodigio que surge de vez en cuando y que me llena de admiración e inseguridad, por si me pilla en un despiste. 

También mi hijo se enfrenta a la tarea de leer enunciados y cuestiones a las que debe buscar una solución, para mí tan evidente,  mientras a él le supone enfrentarse al universo de la incertidumbre, cada vez más profundo, apasionante e incierto. Me observa con atención esperando algún gesto que lo oriente en su reto; mi ceño, ligeramente fruncido o un contenido movimiento del rictus hacia el lado izquierdo de mi cara.

Enseñarles a pensar matemáticamente es una de las competencias que trabajamos desde la escuela, dotarles de una serie de estrategias para que sean capaces de abstraer y aplicar ideas matemáticas a otras situaciones. A otras situaciones. Este es el auténtico problema: la diversidad y complejidad de esas nuevas situaciones hace que nos enfrentemos a ellas como eternos novatos. Introducir el más mínimo cambio en el planteamiento del problema hace que nuestra seguridad anterior comience a tambalearse o pone en duda el valor de nuestra experiencia, aunque siempre nos queda el recurso de la memoria o la intuición y la necesidad de asumir de nuevo el error... tan grande, tan difícil, tan extraño.






lunes, 24 de diciembre de 2012

¡Feliz Conciencia!

"Vivir en contradicción con la razón propia es el estado moral más intolerable."

León Tolstoi


Seguro que en estos días nos debatiremos en juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones. Desde el he comido demasiado al ¿faltará comida para la cena? o desde el tan común "ya no bebo más" al !vamos, otro brindis!. Sin entrar en hechos de mayor trascendencia, en los excesos son más evidentes nuestras contradicciones, y son fechas de excesos y de propósitos, por lo general excesivos.

Conciencia, del griego "sy‧néi‧dē‧sis", significa conocimiento con uno mismo. Estos días, como paréntesis al fiel y cotidiano día a día, pueden ser ideales para conocernos con nosotros mismos...o con los demás.





Y si la llamada a Pepito Grillo se convierte en inevitable, sin dudarlo, ¡Bailad con él!

¡Feliz Conciencia, digo, Feliz Navidad!!






martes, 7 de agosto de 2012

Barbecho


Barbecho, en agricultura o jardinería, se denomina así a una tierra que se deja sin sembrar o cultivar durante una o varias temporadas, siguiendo una tradición que comenzó a practicarse en la Edad Media en Europa. El objetivo del barbecho es recuperar y almacenar materia orgánica y humedad para asegurar la fertilidad de la tierra.


Podría decir que no escribo porque no encuentro tiempo en mis largos meses de vacaciones, o por falta de ánimo...o de ganas, o porque el blog quería tomarse un respiro, pero no se trata de eso. 

Mi blog está en barbecho porque yo, en cierto modo, también lo estoy. No es un barbecho quieto y manso, consciente y expectante, sino un barbecho activo e impuesto desde el que veo pasar el verano sin que su despliegue de sensaciones, sutilezas y excesos pase un día entero conmigo.

Podría decir que este blog está en barbecho, pero no es del todo cierto, si lo estuviera, no existirían estas palabras, aunque prefiero utilizar -una vez más- las palabras de Mario Benedetti que vienen a decir lo que yo no alcanzo: "De vez en cuando es bueno ser consciente de que hoy, de que ahora, estamos fabricando las nostalgias que descongelarán algún futuro."





martes, 3 de julio de 2012

Solsticio


Hace tiempo me ronda la idea de que vivo una etapa de solsticio de verano, ese punto álgido y pleno a partir del cual no puedes hacer otra cosa que descender, no por el cansancio, los reveses, ni los años cumplidos, sino por el hecho de traspasar el meridiano a partir del cual, transcurridas unas cuantas rotaciones, divisarás un horizonte cierto e inédito, marcado por las pérdidas.

Mi padre murió hace unos días después de una larga vida de lucha irrenunciable hasta su último aliento, que me perdí.

Estamos biologicamente programados para vivir y desde que nacemos luchamos por la supervivencia, por la felicidad, el poder o el deseo intentando dar sentido a lo que no lo tiene. Son muchas las batallas que ganamos día a día y debemos celebrarlo con verdadera alegría, porque la última será una batalla tan necesaria como perdida.




                   "Struggle for pleasure"  (Win Mertens Ensemble)




miércoles, 20 de junio de 2012

Exámenes finales


"Donde hay satisfacción no hay revoluciones"

Confucio






Durante las últimas semanas he dedicado horas y horas de mis fugaces tardes a corregir exámenes,  calcular estadísticas de resultados y redactar informes y más informes.

Este año, en el colegio donde trabajo, nos enfrentamos a la tediosa tarea de las pruebas finales con cierto grado de optimismo, ya que después de los pobres resultados del curso pasado decidimos hacer una pequeña revolución y cambiar de la A a la Z aquello que consideramos mejorable: Organización de refuerzos y apoyos, reelaboración de contenidos básicos, pruebas iniciales y finales adaptadas a las características concretas de cada grupo, aplicación de lo último en estrategias de lectura comprensiva y mucho más que no cito por no aburrir a nadie y sobre todo por no ensañarme conmigo misma.

Esta mañana, he esperado a que mi grupo de alumnos de 5º curso de primaria se acomodase después del recreo. Trás conseguir el mínimo de atención he hecho una gran bola de papel y la he lanzado a la papelera de reciclaje con evidente mal humor, logrando así que la atención sea total.

-Esa bola de papel ha sido nuestro trabajo de todo un año y lo hemos tirado a la papelera- sentencio.

Comprendo que los chicos a estas alturas de curso están cansados, que la climatología juega en nuestra contra, que son alumnos con circunstancias especiales, que las expectativas familiares son muy bajas, pero cada uno de estos factores han sido tenidos en cuanta a la hora de evaluarlos.  El factor determinante me lo dejó claro un alumno mientras realizaba la prueba de matemáticas retrepado en la silla mientras mordisqueaba un lápiz : "Seño, es que no hay ganas"...

Por otra parte, no habrá oportunidad de corregir esta "eventualidad" ya que después de tres años tendré que abandonar un colegio en el que me siento como pez en el agua.

Para rematar la faena tuvimos que cumplimentar un informe de autoevaluación respondiendo a cada cuestión en una escala del 1 al 4, en la que se evidencia de una manera muy clara y gráfica la desconexión total entre la inversión de tiempo y esfuerzo con los resultados obtenidos. La última cuestión acaba con la autoestima de cualquiera "Grado de satisfacción personal en función de la relación establecida entre la práctica docente y los resultados: nada satisfactorio - poco satisfactorio - satisfactorio - muy satisfactorio."

Terminado el informe sólo queda fotocopiarlo. Me cruzo con una compañera que acaba de hacer lo mismo y avanza arrastrando el cansancio de las últimas semanas; como nos conocemos muy bien ni siquiera hablamos, simplemente nos mostramos el informe con rapidez mientras avanzamos por el pasillo en dirección opuesta... parece que no soy la única insatisfecha.




"(I Can´t Get No) Satisfaction". Rolling Stones


sábado, 21 de abril de 2012

Leer... y otras revoluciones.

"Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa."

La caverna. José Saramago



Ruth Orkin (1947)


El aprendizaje de la lectura podemos considerarlo como una auténtica revolución si por revolución entendemos la transformación del pasado más inmediato o la de nosotros mismos. La lectura no es inherente al cerebro humano por lo que requiere un proceso de aprendizaje y automatización; estamos preparados para hablar y comprender mensajes orales, no para leer, pero nos revelamos ante este hecho porque tenemos memoria y la voluntad necesaria para transformar lo que pensamos o sentimos en algo físico y tangible, en algo perdurable que nos conduzca a un mayor enriquecimiento personal, nos lleve a adquirir nuevos conocimientos y a comprender otras realidades.

La lectura nos hace más individuales y a la vez, más sociales, pero sobre todo más libres. Valga un ejemplo.

Recientemente, mi hijo trajo del colegio una invitación para una reunión sin trascendencia a la que no teníamos intención de acudir. Él sí tenía interés, ya que nuestra asistencia suponía que podría jugar a sus anchas y sin supervisión de ningún adulto en el patio del colegio. Así que leímos la nota haciendo una interpretación lo más sesgada y ajustada a nuestros intereses, y la dejamos sobre la mesa. Pocos segundos después, Pablo la leía con una aceptable fluidez y una excelente comprensión lectora: "Pues aquí no pone eso"-dijo.

Estamos perdidos- pensamos sin ocultar la risa-. Afortunadamente perdidos.


domingo, 18 de marzo de 2012

Motivación II

"La vida es una larga lección de humildad."

James Matthew Barrie


Observo con verdadero entusiasmo cómo uno de mis alumnos lleva un tiempo más aplicado y responsable. Mis alumnos, -ya lo he comentado en alguna ocasión- pertenecen a ese grupo que en el mundo de la enseñanza denominamos "des", es decir, alumnos que presentan dificultades en el aprendizaje por pertenecer a entornos sociales y culturales desfavorecidos. Como consecuencia de esta situación, los padres dan muestras de unas bajísimas expectativas hacia el aprendizaje de sus hijos, lo que se traduce en un escaso seguimiento e implicación en las tareas escolares, además, son pocos los que asisten a tutorías y es muy difícil conseguir que participen en su formación desde casa, tratando de  inculcar el hábito regular del estudio o de la lectura.

Por eso la actitud de Diego me llena de satisfacción y refuerza mi autoestima profesional. Se agradece poder comprobar, aunque solo sea de vez en cuando, que las diversas herramientas utilizadas desde el inicio de curso son acertadas y no dudo en utilizar la aparente conversión del chico para exponerlo como modelo ante sus compañeros y compañeras.

- Estupendo Diego, has resuelto muy bien el problema, se ve que lo has trabajado en casa. Ya dije que confiaba en ti.

- Es que me ha dicho mi "papa" que si no le llevo malas notas me va a regalar un gallo de pelea.

- Pero... eso...¿no es ilegal? -es lo primero que alcanzo a decir en medio de mi desconcierto-.

Le digo adiós a la efímera y engañosa sensación de éxito, sin apenas saborearla, mientras pienso en tantos y tantos refuerzos, reflexiones compartidas y también regañinas y castigos; cientos y cientos de horas dedicadas a cursos de formación en nuevas tecnologías, técnicas de trabajo intelectual y lectura eficiente, motivación, competencias básicas, mediación en conflictos, convivencia y educación en valores...

- No lo sé "seño", de momento me lo están entrenando.

¡Un gallo de pelea!... ¿Cómo no se me había ocurrido?





sábado, 3 de marzo de 2012

Subterfugio VIII: Sol de marzo

"Quemaré el Partenón por la noche,
 para empezar a levantarlo por la mañana
 y no terminarlo nunca."


Federico García Lorca


La prensa nos confirma la noticia "esperada". Esperada por prevista, pronosticada, no por deseada: el número de personas desempleadas en el mes de febrero bate un nuevo récord, 630.000 personas pierden su empleo y con él, su estabilidad, su calidad de vida. Esta reflexión me lleva a hacer una especie de balance personal de este mes de febrero, que se salda con la pérdida de tres macetas, dos de las cuales me duelen especialmente; una porque su supervivencia parecía imposible, ¡pero era!, repleta de espléndidas flores tropicales en un balcón orientado al norte, donde la luz del Sol es un vago recuerdo de las largas tardes de verano; la otra, porque era el regalo de un alumno muy especial, cuya diferencia vive con la dificultad y el dolor que produce la mediocridad que trata de arrastrar al que osa apartarse de ella, si ésto no ocurre, se aparta al diferente, que en este caso, se refugia en la creación de un mundo más grande y más bello donde es probable que alcance momentos de felicidad, cuando descubra que los números primos también son infinitos.

En febrero casi pierdo a mi padre, aunque tampoco lo he recuperado del todo; mi madre sufrió una "esperada" caída y tiene por delante (tenemos) el reto de una lenta y larga recuperación...De nuevo un viento imprevisto sopla con fuerza y levanta las piezas de un puzzle que construyo con constancia y empeño, y todo cambia, horarios, rutinas, lo que parecía importante ahora no lo és, lo que creía que estaba en su sitio no lo está, aunque sí descubro que están los de siempre, más o menos uno.

Como cada dos de marzo un rayo de sol vuelve a colarse por la ventana de la pequeña habitación con vistas al patio de luces, indiferente a nuestras pequeñas o grandes catástrofes, a nuestras pequeñas o grandes pasiones; aparecería el mismo día y formando el mismo ángulo aunque yo no lo esperase, aunque en el lugar de mi ventana se irguiera la torre de una iglesia, una montaña o se extendiese un valle. Aparecería para iluminar el pequeño rectángulo de suelo donde encuentro diseminadas las piezas del puzzle, que concienzuda y serenamente, vuelvo a recoger. 



jueves, 2 de febrero de 2012

Pensemos.

"¿Pero cómo me podés hablar del futuro, de asegurarle un futuro a los tuyos cuando sabés muy bien que el futuro es ilusorio? Es una trampa que se inventa el sistema, cualquier sistema, para que la gente se acobarde y agache la cabeza y trabaje y se haga esclava por miedo al puto futuro " (Fernando)

Lugares comunes


Mientras nuestros políticos y expertos en economía -desde la lejanía que les brindan sus despachos situados en altos edificios inteligentes- realizan ajustes y recortes o se jactan de realizar reformas que aún no conocemos sobre lujosas mesas de madera noble, los ciudadanos comunes, realizamos nuestras propias reformas económicas alrededor de la familiar mesa camilla o frente al solitario y discreto escritorio.



"Lugares comunes" (2002) Adolfo Aristarain 


Han pasado diez años desde que se estrenó esta película y la situación económica que entonces se vivía en Argentina (eterna crisis, corrupción política, desempleo) y que contemplábamos con cierta superioridad solidaria, ahora, nos toca de lleno a todos. Es difícil hacer que nuestros ideales pervivan en un mundo corrupto y materialista que se empeña en correr cuesta abajo desandando camino, también transmitirlos sin recibir como respuesta la insoportable sonrisa paternalista e indulgente del que te cree una ilusa; más complicada resulta la tarea de mantener la honestidad individual de pensamiento y acción, como hacen Fernando Luppi y Mercedes Samprieto en esta película íntima e inteligente.

... pensemos.

  

sábado, 7 de enero de 2012

Música para la ocasión.

Este año el calendario ha sido generoso, complaciente, y nos ha regalado unos días de adaptación antes de volver a la rutina, a la normalidad que determina el comienzo de las clases.

Sin  tregua dedico la mañana a quitar adornos navideños de todos los tamaños y estilos, pasando de la artesanía popular al arte naïf de Pablo. Organizo armarios, reordeno estanterías sin rendirme ante la misión imposible que supone hacer hueco a los nuevos juguetes y regalos. Miro de reojo el montoncito de carpetas y papeles con los que llegué a casa el último día de colegio, estrenando mis vacaciones de Navidad, y que parecen decirme a gritos que ya no tengo excusa. Sacamos punta a las ceras de colores de Pablo y guardamos en su estuche la enésima goma de borrar nueva; plancho y guardo manteles festivos que no tardarán en salir del cajón bajo cualquier pretexto.

Acabo muerta, pero mientras comemos, cambiando de un canal de noticias a otro, nos sorprende una expresiva música renacentista, justo lo que necesitaba, una ocasión para dilatar la sensación de tiempo fuera del tiempo, de tiempo no reglado, de tiempo "libre", música del Renacimiento... y un té.


"¿Quién te hizo, Juan Pastor?". Esteban Daza





sábado, 3 de diciembre de 2011

Memoria perdida.

"Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir".

José Saramago



Difíciles tiempos para casi todo, en los que comenzamos a asumir con una docilidad inexcusable planteamientos que hasta hace poco nos parecían impensables: Democracia en época de rebajas, recortes y saldos. Probablemente veremos muchos de nuestros derechos convertirse en borrosos recuerdos y algunas leyes, como la Ley de la Memoria Histórica, yacer olvidada a la orilla de alguna cuneta. 

Mi padre tiene Alzheimer y una considerable Memoria Histórica, tantas veces contada de forma concienzuda y cansina, que no sabría decir si forma parte de mi memoria o de mi ADN, ya que en casa era tan habitual escuchar cuentos tradicionales como historias de la guerra, al calor del hogar, con leche templada y las ventanas bien cerradas. Ahora comprendo que lo que pretendía era rescatar aquellas historias del pozo profundo y ciego del olvido y al mismo tiempo, tratar de rozar apenas con el dedo índice ese don negado a los humanos, el de la inmortalidad.

En un acto de responsabilidad contraída nos contaba sus años de estudiante aplicado en la Escuela de Artes y Oficios y de militancia precoz en las Juventudes Socialistas Unificadas, el estallido de la guerra, el atroz bombardeo en su ciudad; días de ir y venir desde las trincheras en las que era tan útil la comida que llevaba como los mensajes que las familias enviaban  a los milicianos. Después, los años en la cárcel;  hambre, frío y la sombra de la muerte siguiendo cada uno de sus pasos, de sus pensamientos, a la edad en la que nuestros jóvenes van al instituto con grandes mochilas, pantalones caídos y móviles de 200 euros en el bolsillo.

Tuvo su pequeña compensación a la perseverancia inalterable de creyente sin fe, su necesario homenaje -pasados los 80 años- por mantener viva la memoria que se hace Historia y ésta, nos pertenece a todos.

Poco después llegó otra forma de olvido, implacable, a pequeños, a grandes pasos, también cruel y despiadada. A pesar de ello, aún hoy da muestras de resistencia a la Memoria esquiva, y con sonrisa del adolescente que casi no fue, nos repite la broma que sus compañeros le dedicaban cuando, con el signo de la victoria en los dedos de la mano y haciendo un fácil juego de palabras con su nombre, le gritaban:

- Wence: ¡Venceremos!




Wenceslao, fotografiado por Utopazzo.



sábado, 22 de octubre de 2011

¿Educación versus divergencia?

Mire hacia donde mire no veo más que una sociedad haciendo aguas en todos los aspectos que la conforman. Podemos pasar muchos años más invirtiendo tiempo y esfuerzo, tratando de achicar agua para mantenernos a flote o implicarnos en una transformación profunda, en una revolución, que no es otra cosa que una evolución necesaria.

El inicio de curso no sólo ha sido complicado para mí. Mi hijo de seis años dejó atrás la etapa de educación infantil para introducirse en primaria, la etapa de los "niños mayores", lo que acepta con entusiasmo en su aspecto teórico, no en las consecuencias prácticas. El aprendizaje a través de la experiencia y el juego, la recompensa a cualquier esfuerzo independientemente del resultado ya es pasado; ahora se le exigen resultados, respuestas acotadas y únicas ante cualquier cuestión, por lo general fuera de su campo de intereses. Ya en las primeras semanas de clase su maestra me citó en tutoría y me vino a decir lo que ya sabíamos, que mi hijo está más o menos en la Luna, pero que se porta bien... no todo es negativo.

Durante varias semanas dormimos mal, estamos preocupados y con la autoestima por los suelos: "¿Mamá, por qué no sé hacer los trabajos, crees que soy tonto?," y pienso que la única tonta soy yo, que conociendo el Sistema Educativo como lo conozco, desde dentro, debería de haber corregido su tendencia hacia la divergencia y converger en la instrucción que le asegurará un mayor éxito académico. Pero es difícil ir en dirección opuesta a la que una cree así que intentaré que su escritura se ciña a las pautas que se le exigen, que el libro de texto globalizado de respuesta cerrada le parezca interesante y al mismo tiempo seguir proporcionándole un ambiente aún más rico y diverso.

Las sensaciones y preocupaciones que vive ahora Pablo me han llevado de la mano a mi etapa escolar, a los primeros cursos de educación primaria en mi colegio de monjas. Recuerdo que no entendía absolutamente nada, tenía una letra horrible, me quedaba frecuentemente castigada porque no terminaba mis tareas, pese a tener un comportamiento ejemplar, y me sentía torpe y extraña, aunque en algún momento me agarré al tren del Sistema Educativo. Y en él sigo, pese a mi divergencia.