martes, 7 de agosto de 2012

Barbecho


Barbechoen agricultura o jardinería, se denomina así a una tierra que se deja sin sembrar o cultivar durante una o varias temporadas, siguiendo una tradición que comenzó a practicarse en la Edad Media en Europa. El objetivo del barbecho es recuperar y almacenar materia orgánica y humedad para asegurar la fertilidad de la tierra.


Podría decir que no escribo porque no encuentro tiempo en mis largos meses de vacaciones, o por falta de ánimo...o de ganas, o porque el blog quería tomarse un respiro, pero no se trata de eso. 

Mi blog está en barbecho porque yo, en cierto modo, también lo estoy. No es un barbecho quieto y manso, consciente y expectante, sino un barbecho activo e impuesto desde el que veo pasar el verano sin que su despliegue de sensaciones, sutilezas y excesos pase un día entero conmigo.

Podría decir que este blog está en barbecho, pero no es del todo cierto, si lo estuviera, no existirían estas palabras, aunque prefiero utilizar -una vez más- las palabras de Mario Benedetti que vienen a decir lo que yo no alcanzo: "De vez en cuando es bueno ser consciente de que hoy, de que ahora, estamos fabricando las nostalgias que descongelarán algún futuro."





16 comentarios:

  1. Muy bueno Benedetti, es uno de mis favoritos, y esa frase genial. Tómate tu tiempo y tus nostalgias para cuando tu mente, tus ganas, tus ánimos, decidan que quieres contar cosas y compartir. Aquí estoy.

    Un abrazo.

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    1. Y hablando de Benedetti y de nostalgias,

      "después de todo la nostalgia existe
      aunque no lloremos en los andenes fantasmales
      ni sobre las almohadas de candor
      ni bajo el cielo opaco"...

      Ánimo y un beso.

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  2. ¡Vaya sudores con tanto barbecho! ¡Hay que arar, sembrar y recolectar...?
    Bicos!

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    1. ¡Utilizando mi blog para hacer experimentos con los comentarios!! Con lo trascendente que estoy yo, y tú...

      ¡Pero qué torpes...y qué risa!

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    2. ... sí, como el día que estaba buscando las llaves del coche por los bolsillos, fuera del coche... pensando que me las había dejado en cualquier lugar (¡y una vez dentro del coche ya...! ¿cómo hubiésemos entrado entonces...?), y me preguntaste que qué buscaba, y el coche estaba ya puesto en marcha: algo delante de tu propia vista, y no lo ves porque quieres ver otra cosa...

      Yo, sigo con el "barbecho" de mi carta de ajuste, carta de aguste...

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    3. No ves lo que es porque quieres ver otra cosa, o porque no sabes lo que es (todavía), o porque te lo han enseñado mal, o estás demasiado distraído mirando otra cosa, que igual merece más la pena, o no.

      Y me alegro de que sigas "tan aguste"...mientras yo voy perfilando mi reajuste.

      Besico.

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  3. Incluso en este aparente barbecho se siguen fabricando las semillas de lo que germinará en un futuro.
    No tengas prisa por meter el arado. Mientras tanto, aquí seguimos para lo que sea menester :)

    besos

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    1. No hay prisa Raindrop, además el clima no favorece la tarea y sobre todo ¡no tengo arado! De todas formas creo que algunas semillas están preparadas para germinar bajo cualquier pretexto.

      Un abrazo.

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  4. Las tierra necesita un barbecho para recuperarse... también se puede aplicar a los blogs para que resurjan nuevas ideas.

    Saludos.

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    1. La naturaleza nos enseña lo útil que es respetar los ciclos y los tiempos.

      Gracias Alejandro, un saludo.

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  5. Mejor tener el blog en barbecho que en berberecho.
    :)

    Respetar los ciclos es una actitud saludable e inteligente. Espero paciente la cosecha.

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    1. Quizás "en berberecho" hubiera dado mejores frutos; más que en barbecho reconozco estar en recalcitrante sequía.

      Como decía Serrat en aquella canción "no hago otra cosa que pensar en tiiiii....y no se me ocurre naaadaaaaa".


      Beeeesos.

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  6. Con enorme alegría, constato que es al fin el momento de volver a frecuentar estos lares en los que siempre me he encontrado a gusto y que ahora siento como la vuelta a una casa ya conocida y nunca abandonada del todo. Cuando uno se ausenta de un lugar, corre el riesgo de encontrar las cosas cambiadas. En este caso, estas tierras que tantos y tan buenos frutos ha dado, me la encuentro en inducido barbecho. Según cuentas, es un barbecho de la tierra no tanto por descanso de la tierra en sí, como de quien la trabaja. Y en este punto me paro.
    Verás,Ana. Mi vida está hecha a base de tirones, de empujones, de paradas biológicas, de acelerones, de idas y vueltas , de nuevas vivencias, de trenes que pasan por mi puerta a los que me subo aunque me den vértigo a veces, de trenes de los que me bajo para saltar a otros incluso en marcha, de retorno a viejas paradas en las que disfruto el reencuentro con viejos aromas, sensaciones placenteras de las que nunca perdí el regusto y sobre todo conectar de nuevo con personas con las que he compartido momentos agradables y que han logrado hacerse un sitio en mi mente y en mi corazón.
    ¿Barbecho dices? debería ser una asignatura de la vida. Vivir bien es como leer un buen libro : al principio todo es nuevo y misterioso y nos inunda la impaciencia por saber el desenlace y hacemos miles de conjeturas seguro que erradas casi todas, luego viene la trama o argumento y empezamos ya a saber de qué va todo esto. Pero detrás de las apariencias de las cosas, si la trama es buena, siempre hay sensaciones escondidas que es nuestra obligación encontrarlas y para ello es necesario parar la lectura cuantas veces sea necesario. Puede que sea nuestro momento y demos con esas verdades que intuíamos o que simplemente nos encontramos de repente y sentimos como una bofetada ... pararnos, reflexionar ... darle a nuestro tiempo futuro más calidad que cantidad , mayor consistencia a nuestras ideas , eliminar unas o acoger otras nuevas ... hacernos mejores en definitiva. Por eso, siguiendo con el símil, siempre me ha resultado llamativo observar cómo al leer, algunas personas siempre tardan exactamente el mismo tiempo en pasar de una página a otra, como si lo leído no mereciese pararse y reflexionar. Si el libro no invita a pararse y reflexionar, entonces es que el libro es malo y hay que dejarlo por inútil. Si el libro invita a pararse y reflexionar, entonces el libro es bueno y conviene proseguir su lectura. Pero si el libro es bueno y no nos paramos a reflexionar, entonces somos nosotros los que lo estamos haciendo mal. Y puede que algo similar pase con el libro de nuestra propia vida.
    Bueno, Ana. Créeme que es un verdadero placer estar otra vez por aquí. Dispuesto a seguirte en tus entradas y comentarios.
    Espero que inicies el curso con buen pié .. a pesar de la que está cayendo. De eso hablamos otro día.

    Besos.

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    1. Por aquí seguimos andando, poco, porque el terreno que dejé en barbecho inducido (como apunté y apuntas) se está convirtiendo en un erial, al que cada vez resulta más difícil "meter mano". No me faltan ganas, pero le echo un vistazo y no sé que debo plantar en él, espero que de alguna manera lo sugiera, pero de momento nada, supongo que estará haciendo su acopio de humedades y nutrientes.

      "A base de tirones, de empujones, de paradas biológicas, de acelerones, de idas y vueltas..." vivimos todos Prometeo, incluso yo, que tengo una marcada tendencia (natural, genética, aprendida, ¡aburrida!) a la estabilidad. Afortunadamente(?) controlamos menos cosas de las que pensamos y así se nos pasa la vida, "alegre y divertida", imagínate vivir en el tedio de lo que creemos dominar.

      Bienvenido siempre a esta casa y que "los lares nos acompañen".

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  7. Pues... barbechando, aunque lo de berberechando tampoco está mal.
    ¿Quién, con un mínimo de inteligencia o inquietud vital, no está en un punto de inflexión, acopiando energías, buscando esos fragmentos de ilusión que desechamos por eso, por pequeños, y que ahora consideramos imprescindibles para frenar el despeñe de lo que creíamos ganado y consolidado?
    Tengo varias cajas de cartón llenas de retales de variopintos diseños y tamaños. A veces recurro a ellos para alguna labor o manualidad y resulta muy placentero tocar esos pedacitos de tela que son portadores de un mensaje, quizá sólo para mí, y eso los hace más preciosos. Pues bien, con esos trocitos inconexos construyo algo nuevo, distinto, pero que tiene todas las propiedades de los dispares fragmentos de mi vida, es decir, reciclo.
    Pues eso... y un beso.

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    1. Querida anónima, después de darle vueltas a la conversación de ayer dudo de la efectividad y conveniencia de mi barbecho; lo que realmente tendría unos resultados extraordinarios sería dejar en barbecho a "los otros" y ahí incluyo objetos, animales, personas, ideas y sentimientos (es que hoy me tocaba repasar los sustantivos en clase de lengua de 6º y sigo con el run, run).

      Me encantan tus cajas de retales, tan variados como la misma vida, tienes razón. Algunos son realmente hermosos e intemporales, resisten el paso del tiempo como el primer día. Otros, aunque parecían de la mejor calidad, han perdido color, luminosidad o han quedado desfasados. Algunos son muy feos, pero están, y otros han sufrido unos cortes tan complejos que hay que dudar de su utilidad. Ahí está la clave, en lo que cada uno hace con sus retales, desde una magnífica colcha de "patchwork" hasta un revoltijo de telas inconexas tiradas a la basura.

      Pues eso...

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